Tecnología, curiosidad y nuevas formas de crear impacto
Durante mucho tiempo creí que para formar parte del mundo tech había que ser desarrolladora o especialista en programación. Tras recibirme de Ingeniera en Innovación y Desarrollo y sumarme a Wayclo, descubrí que la tecnología se construye desde muchos otros lugares. Analizo la importancia de la diversidad de perfiles, el aprendizaje continuo y por qué la curiosidad es el verdadero motor de la innovación.

Cuando pensamos en tecnología, casi siempre imaginamos lo mismo: computadoras, líneas de código, personas programando durante horas. Yo también tenía esa imagen. Creía que para formar parte de este mundo había que ser desarrolladora o especialista en programación. Con el tiempo descubrí que la realidad era mucho más amplia de lo que pensaba.
Mi camino no empezó escribiendo código, sino con la curiosidad de entender cómo las personas, los procesos y la innovación pueden trabajar juntos para resolver problemas reales.
Elegí estudiar Ingeniería en Innovación y Desarrollo porque me atraía la idea de crear soluciones, mejorar la forma en que trabajan las organizaciones y entender cómo la tecnología podía convertirse en una herramienta para generar impacto. En febrero de este año tuve la satisfacción de recibirme, cerrando una etapa llena de aprendizajes, desafíos y crecimiento.
La tecnología también se construye desde otros lugares
Mientras estudiaba, tuve la oportunidad de sumarme a Wayclo. Fue ahí donde empecé a conocer de cerca un mundo que hasta ese momento veía desde afuera. Descubrí que detrás de cada solución tecnológica trabajan personas con perfiles muy diferentes. Personas que:
Analizan datos y toman decisiones estratégicas a partir de ellos.
Gestionan proyectos y coordinan equipos multidisciplinarios.
Diseñan experiencias centradas en las personas.
Acompañan a los clientes en su transformación.
Optimizan procesos e impulsan la innovación desde distintos roles.
Esa experiencia cambió mi manera de entender qué significa trabajar en tecnología. Hoy sé que el sector necesita perfiles diversos porque los desafíos también lo son. La tecnología también avanza gracias a quienes hacen las preguntas correctas, organizan equipos, interpretan información, comunican ideas y buscan nuevas oportunidades de mejora.
Aportar otra mirada
Como mujer, haber encontrado mi lugar en este ámbito me permitió derribar varios prejuicios que yo misma tenía. Muchas veces pensamos que debemos cumplir con un perfil estructurado para formar parte del mundo tech, cuando en realidad existen muchísimas formas de aportar valor.
Solo hace falta tener ganas de aprender, adaptarse y animarse a enfrentar nuevos desafíos.
Aprender nunca deja de ser parte del trabajo
Algo que valoro de este recorrido es haber entendido que el aprendizaje nunca termina. Lo que más me sorprendió de este sector es que nunca deja de evolucionar: siempre hay algo nuevo por aprender, una herramienta por descubrir o una forma diferente de hacer las cosas. Lejos de verlo como un obstáculo, aprendí a disfrutar ese proceso de crecimiento constante.
El mundo tech no se define por una única profesión, sino por la curiosidad, las ganas de aprender y el deseo de construir soluciones que generen un impacto real.
Quizás eso sea lo que más me dejó este camino: la certeza de que la innovación se construye desde la diversidad de miradas y las ganas de transformar la realidad.
